Qué comer y qué no cuando estás embarazada

Qué comer y qué no cuando estás embarazada

El embarazo es una de esas pocas ocasiones en las que se supone que debes comer un poco más y de repente parece que todos los alimentos están fuera de los límites. Por ello, hoy te traemos esta guía que hicimos junto a 2×3, sobre los alimentos que debes omitir y cuáles son óptimos para comer cuando estás embarazada.

 

Fiambres 

Cuidado: así como con los quesos blandos, hay un pequeño riesgo de que bacterias dañinas como la listeria puedan estar al acecho en carnes procesadas como el pavo y el jamón. También se aconseja evitar las pechugas de pavo y los pollos asados si los mantienen refrigerados en un recipiente. La listeria puede sobrevivir a temperaturas frías, lo que significa que todavía existe la posibilidad de que te enfermes; sin embargo, el pollo que se ha cocinado recientemente y que mantengan en calentadores de comida es seguro.

Conclusión: evita los fiambres fríos, pero puedes comerlos calientes. Si la carne está humeante o se siente completamente caliente, puedes consumirla con tranquilidad (el calor matará cualquier bacteria dañina).

 

Quesos blandos 

Cuidado: con quesos como el feta, el queso de cabra, el brie, el camembert, el queso azul o el queso blanco es más probable que se elaboren con leche sin pasteurizar que los quesos más duros como el cheddar o el suizo. El proceso de pasteurización mata las bacterias dañinas como la listeria, que pueden estar presentes en estos quesos blandos que no pasan por este proceso. Infectarte con esta bacteria puede provocar un aborto espontáneo o un parto prematuro; además, si una mujer contrae la enfermedad en los últimos meses de embarazo, el bebé también puede infectarse y desarrollar meningitis o una infección del torrente sanguíneo.

Conclusión: revisa la lista de ingredientes y busca la palabra “pasteurizado” o mejor consume quesos cocidos. No tienes que eliminar todos los quesos de tu dieta durante el embarazo, ya sea blando o duro, es seguro comerlo si en la lista de ingredientes dice “leche pasteurizada”. La buena noticia es que muchos de los quesos blandos que encuentras en el supermercado están pasteurizados. Si estás en un restaurante y no estás segura, pregúntale al mesero o escoge un plato hecho con queso cocinado; ya que, aunque no esté pasteurizado, si el queso se calienta hasta que burbujee o se derrita, es seguro.

 

Pescado con alto contenido de mercurio

Cuidado: ciertos pescados, en su mayoría los más grandes y en la cima de la cadena alimenticia, contienen altos niveles de mercurio que no son buenos para la salud de nadie (embarazada o no), pero pueden ser particularmente dañinos para el sistema nervioso, pulmones, riñones, visión y audición de un bebé en desarrollo. En la lista de pescados que no debes comer están tiburones, pez espada, bacalao, mero, filetes de atún y atún blanco enlatado (que es más grande y por eso tiene más mercurio que los atunes más pequeños).

Conclusión: debes mantenerte alejada de los pescados con alto contenido de mercurio, pero no debes abandonar por completo los alimentos del mar. Ingerir una cantidad suficiente de DHA (se encuentra en abundancia en los mariscos y la linaza) es una de las cosas más importantes que puedes hacer para tu salud y para la de tu bebé en desarrollo. El DHA es el ácido graso omega-3 que puede estimular el desarrollo cerebral de tu bebé antes del nacimiento, lo que se traduce en una mejor visión, memoria, habilidades motoras y compresión del lenguaje durante los primeros años de la infancia.

 

Sushi y sashimi

Cuidado: hay una pequeña posibilidad de que el pescado crudo contenga bacterias o microbios que pueden causar intoxicación alimentaria. Sin embargo, la preocupación principal con el sushi es que en el caso poco probable que te infectes con un parásito, no solo será por demás desagradable, también será más difícil de tratar durante el embarazo. El parásito puede absorber nutrientes que son vitales para tu bebé en crecimiento; además, algunos de los roles de sushi más populares pueden contener niveles muy altos de mercurio.

Conclusión: omite el sushi de pescado crudo, pero los que están hechos con pescado completamente cocinado son seguros. El sushi hecho con anguila, cangrejo o cualquier cosa hecha al estilo tempura (lo que significa que ha sido rebozado y frito) es perfectamente seguro para comer.

 

Huevos crudos o poco cocidos

Cuidado: hay un pequeño riesgo de salmonela y otras enfermedades en los huevos parcialmente cocinados y en alimentos hechos con huevos crudos como el aderezo para ensaladas César o la masa cruda para galletas. Tu sistema inmunitario es más débil cuando estás embarazada, lo que significa que un virus que no habría causado intoxicación por alimentos antes, podría afectarte más en estos momentos. Además, tener vómito o diarrea podría causar fácilmente deshidratación, que tiene el potencial de afectar el crecimiento del feto y en casos raros puede llevar a un parto prematuro.

Conclusión: mientras estés segura de que los huevos están bien cocidos, es seguro comerlos… ¡Y deberías hacerlo! Los huevos son una gran fuente de proteínas y colina, un nutriente que puede estimular el desarrollo cerebral fetal y prevenir ciertos defectos de nacimiento.

 

Café, soda o cualquier bebida con cafeína

Cuidado: mucha cafeína (más de dos o tres tazas de café al día) puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. La cafeína también está relacionada con el parto prematuro y el bajo peso al nacer.

Conclusión: limita la cantidad de cafeína, pero no tienes que evitarla completamente. Una o dos pequeñas tazas de café o soda por día probablemente esté bien (habla con tu médico si estás preocupada o tienes antecedentes de aborto involuntario o parto prematuro). Lo que puede ser engañoso es que la potencia del café puede variar ampliamente dependiendo de los granos y de cómo es preparado.

 

Comidas picantes

Cuidado: emocionarse comiendo jalapeños puede provocar mayor acidez estomacal en las mujeres embarazadas, algo a lo que ya eres propensa en esta etapa. Aunque esto no lastimará a tu bebé, podría ser algo malo para ti. Además, las mujeres con una enfermedad de reflujo gastroesofágico deben tener mucho cuidado y evitar los platos picantes.

Conclusión: si tienes acidez estomacal, evita cualquier picante; si no lo tienes, déjate llevar. Si has escuchado rumores de que los pimientos picantes, curry, tabasco, salsas picantes y similares están hechos para provocar el parto, ignóralos. No hay evidencia de que lo hagan.

 

Alcohol

Cuidado: se sabe que beber alcohol frecuentemente durante el embarazo puede lastimar seriamente al feto, causando diversos defectos de nacimiento tanto físicos como mentales. Sin embargo, todavía no se sabe exactamente cuánta cantidad es perjudicial. Por ejemplo, no se investigan los efectos de tomar solo un par de tragos durante el embarazo, por lo que no se puede decir qué cantidad se considera una cantidad segura (o si la hay). Lo que se sabe es que el alcohol cruza la placenta inmediatamente, por lo que tu bebé se toma lo que sea que tú tomes; y como no se sabe cuánto alcohol se necesita para afectar a un feto, es mejor no tomar nada de alcohol.

Conclusión: es más seguro tomar versiones sin alcohol de tus bebidas favoritas hasta que llegue el bebé. No obstante, depende de ti y de tu médico decidir cómo te sientes cómoda. Algunos médicos pueden estar de acuerdo con un pequeño vaso de champán o una bebida ocasional hacia el final del embarazo.

 

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