Remedios para prevenir el Alzheimer

remedios para prevenir el alzheimer

Actualmente sabemos que una de las herramientas fundamentales de las que disponemos para hacer frente a la principal causa de demencia, la enfermedad de Alzheimer, es el campo de la prevención, donde nuestros hábitos de vida juegan un papel básico.

 

¿Cómo comienza la enfermedad de Alzheimer?

Asociamos el inicio de esta patología a un deterioro de nuestros procesos mentales (déficits cognitivos) capaces de alterar nuestras vidas y en muchas ocasiones también de las personas que nos rodean. Pero en realidad, las lesiones cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer aparecen como media entre 10 y 15 años antes de que esto suceda, llegando hasta los 25 años en algunos personas.

Estas lesiones son debidas a un lento proceso de degeneración de nuestras neuronas y aparecen en otras demencias, pero son un pilar básico para detectar de forma precoz, mediante técnicas de diagnóstico por imagen, si una persona es portadora de ellas. Hablamos de las placas de sustancia beta-amiloide y de la formación de los ovillos neurofibrilares.

Es lógico pensar que cuanto antes se detecten estas lesiones en una persona más tiempo tendremos para retrasar e incluso frenar su progresión, tanto con medicamentos como con la modificación de determinados factores, evitando así al máximo la aparición de los síntomas de demencia.

 

¿Qué nos indica que podemos tener estas lesiones cerebrales?

Para saber si debemos someternos a una serie de pruebas que determinen si estamos desarrollando la enfermedad de Alzheimer, antes de que los síntomas aparezcan, debemos introducir el concepto de “marcadores de riesgos”.

Los marcadores de riesgo son aquellas circunstancia que nos hacen más propensos a padecer una enfermedad y sobre los que no podemos hacer nada. Esto último los diferencia de los factores de riesgo, de los que hablaremos posteriormente, que podemos modificar con nuestros hábitos de vida.

Aun así, estos marcadores no son una condena para padecer esta demencia, simplemente nos pueden indicar la conveniencia de descartar lo más tempranamente posible la presencia de lesiones, hablamos de :

 

  • Génetica: Las formas familiares de la enfermedad de Alzheimer solo representan el 1% de todos los casos, pero es importante conocer nuestros antecedentes, pues tener familiares de primer grado diagnosticados nos puede indicar la conveniencia de tomarnos más en serio el diagnóstico precoz. Así mismo sabemos que tener un hermano gemelo con esta patología aumenta hasta un 40% la probabilidad de padecerla al otro hermano.

 

  • Edad y sexo: Se sabe que a mayor edad existe mayor riesgo de padecer una demencia, por lo que pese a no haber desarrollado síntomas importantes de déficit cognitivo, es interesante descartar la presencia de lesiones neurológicas a partir de los 65 años si esto no se ha hecho antes. También se sabe que las mujeres tienen más riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer que los hombres, pero todavía no está claro que se deba simplemente a su mayor supervivencia.

 

Es importante reseñar que esta enfermedad esta asociada a la edad, ya que a mayor edad mayor es el número de personas que la padecen, pero no es una enfermedad ligada o exclusiva de determinadas edades, pues no todas las personas mayores de 65 años la padecen ni todas las personas que sufren esta demencia son mayores de 65 años.

 

¿Qué hábitos podemos modificar para prevenirla?

Junto al diagnóstico precoz, la principal herramienta preventiva consiste en conocer tanto los factores de riesgo, que debemos modificar o desterrar de nuestro estilo de vida, junto con la introducción de determinados hábitos que nos pueden proteger de la enfermedad.

En general hablamos de circunstancias, hábitos o factores que contribuyen a frenar el proceso de oxidación o degeneración de nuestras neuronas, principal causante de la formación de las lesiones cerebrales típicas de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

 

Lo que podemos hacer para intentar protegernos es:

 

  • Fomentar la actividad de nuestras neuronas: el constante proceso de aprendizaje, la lectura, la asistencia a actividades culturales como el teatro, conferencias, exposiciones o simplemente mantener una actividad que nos relacione socialmente, va a fomentar la formación de nuevas sinapsis neuronales. Por contra, la apatía, indiferencia o el aislamiento social son factores de riesgo que debemos descartar de nuestra vida.

 

  • Seguir una dieta mediterránea: una alimentación rica en frutas, verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos como las nueces y aceite de oliva virgen extra, han demostrado claros efectos beneficiosos en la prevención de múltiples procesos degenerativos. Debemos fomentar el consumo de alimentos antioxidantes como los ricos en vitamina C y ácidos grasos omega 3.

 

  • Controlar los niveles de colesterol: el gen de la APOE es el principal factor de riesgo genético a la hora de padecer enfermedad de Alzheimer, pero además la APOE está íntimamente involucrada en el metabolismo de colesterol, por lo que su control en un rango de normalidad es un factor protector.

 

  • Realizar actividad física: realizar todos los días al menos 30 minutos de actividad física aeróbica, como caminar, nadar o ir en bicicleta, pudiendo además fomentar nuestra actividad social realizándola acompañados de otras personas.

 

  • Desterrar determinados tóxicos como el tabaco y el abuso del alcohol.

 

  • Tener un correcto hábito de sueño: se sabe que en muchas ocasiones el primer síntoma que indica la presencia de la enfermedad de Alzheimer es una alteración en el sueño, sin que se sepa todavía cual es la causa y cual la consecuencia. Lo que si esta claro es que el momento del día en que nuestro cerebro tiene una mayor actividad regenerativa es durante la fase del sueño profundo o reparador.

 

En resumen, podemos decir que es importante desterrar la idea de que la enfermedad de Alzheimer es una patología propia de la vejez, ya que las lesiones cerebrales que preceden a los síntomas de demencia aparecen en edades tempranas, siendo el diagnostico precoz y la modificación de determinados hábitos de vida las principales herramientas preventivas.

 

Fuentes bibliográficas:

https://tursalin.blogspot.com/2017/01/pruebas-geneticas.html – Genética

https://tursalin.blogspot.com/2016/06/dieta-mediterranea-y-grasas-vegetales.html – Dieta mediterránea

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